IV. Taller – Escuela «Onésimo Redondo»

IV. Taller – Escuela «Onésimo Redondo»

Obra Sindical de Formación Profesional – Época autarquía (1954)

1. Aproximación contextualizadora

La Autarquía, una vez emprendida la reforma de la educación primaria con la ley del 45, tenía por delante la organización de aquella formación profesional que no se había tocado desde la Dictadura de Primo de Rivera. Así, primero aprueba una Ley 16 de julio de 1949 de Bases de enseñanza Media y Profesional, y no será hasta mediados de la siguiente década cuando publique la Ley 20 de julio de 1955 de «Formación Profesional Industrial».

Entre ambas, ya rozando la segunda, la Obra Sindical elegirá el barrio Delicias para la construcción de un complejo escolar dedicado a las enseñanzas de formación profesional en Valladolid. Puede que a ello contribuyese la existencia de suelo edificable disponible para llevar a cabo este proyecto, situado en el extremo sureste del municipio. La amplitud de las parcelas salpicadas de huertas de hortelanos, propietarios vecinales de fácil expropiación; la paulatina, pero pertinaz aparición de empresas que se abrieron en la época preindustrial; la existencia de una industria en el barrio y cercana a este territorio en los años de la llegada del ferrocarril; una población predominantemente de obreros muy cualificados y con expectativas de mejora a través de la promoción formativa de los hijos; el proyecto de construcción de viviendas sociales; los auspicios pujantes de la construcción promocionada por particulares…; todos estos factores pudieron coadyuvar en la decisión sobre el proyecto patrocinado por la Obra Sindical.

Por otra parte instituciones privadas pretendían responder a la oferta gubernamental para implantar las enseñanzas de formación profesional, bajo el régimen genérico de enseñanza colegiada, y reservándose el Estado la dotación y mantenimiento de las escuelas de Maestría Industrial.

Así pues, el Taller-Escuela «Onésimo Redondo» (enlace a fotocomposición histórica en la página del centro), en sus inicios (1954), fue la realización de un proyecto de la Obra Sindical destinada a las enseñanzas de formación profesional para hijos de obreros. La institución era uno de los organismos que pertenecían a la estructura sindical1 y que respondían a una filosofía de ayuda y protección de los derechos de los trabajadores: garantizar su formación para la idoneidad que respondiese a las exigencias de la tecnología y los conocimientos que la sustentan y que hacen posible la búsqueda de soluciones concretas en las ramas de la Automoción, Madera, Construcciones Metálicas y Albañilería. En este enfoque se entendía que la formación del trabajador era básica para el reconocimiento y la defensa de sus derechos dentro del binomio empresa-trabajo.

A este respecto, el centro se dotó de profesorado con titulación específica y experiencia profesional de las materias a impartir (Tecnología y Práctica de Taller), también dispuso de maquinaria, herramientas y utillaje de vanguardia.

Así, el centro se presentó a la sociedad, a través de este barrio, como institución colegiada de interés público y regentado por la Organización Sindical con dedicación a la formación profesional.

Al alumnado se le presentó una oferta ilusionante que abarcaba el ámbito de la docencia, el ámbito del deporte y el ámbito de la participación en la vida del centro y del barrio.

Con todo este elenco de servicios a la sociedad, la institución se puso a disposición de jóvenes y sus familias que aspiraban a una mejora de vida y una seguridad en el empleo en época de la autarquía, y a quienes les resultó favorable la eclosión del inicio de la industrialización, que tenía visos de estabilidad en el empleo.

En este sentido, el Taller-Escuela «Onésimo Redondo» representó el encuentro de todas las voluntades.

2. La Prueba de Ingreso

El acceso a formación profesional podía ser bien desde la escuela, tras dos cursos de iniciación profesional (sin examen de ingreso), bien desde bachillerato elemental, ya que los estudios de formación profesional fueron principalmente la herramienta por la que optó el sistema para intentar capacitar a quienes no habían podido acceder al bachillerato.

El Expediente Individual del alumno contiene la prueba escrita del examen de ingreso, corregida y puntuada. En aquella época esta modalidad de comparecencia del alumnado se aplicaba cuando el examinando pretendía acceder a estudios distintos a los que venía realizando, porque se consideraban de distinto régimen y rango académicos. En este caso se establecía que los estudios de formación profesional constituían una preparación para el ámbito del trabajo, mientras que el Certificado de Estudios de Primaria solo acreditaba la alfabetización de la persona.

Este planteamiento justificaba la prueba presencial de ingreso para acceder a estos estudios, muy relacionados con la tecnología, la medida y lo numérico.

La prueba escrita giraba en torno al dominio de la Ortografía Usual y de la Ortografía de Regla; esta prueba escrita consistía en el dictado de un texto que el aspirante tenía que transcribir. La agilidad y seguridad en el cálculo («cuatro reglas»). Operaciones sencillas con quebrados (base para el cálculo de medidas con máxima precisión). Cuestiones del Sistema Métrico Decimal (la medida). Cuestiones de cultura general (alfabetización); las cuestiones finales eran referentes a la ideología del momento. No faltaban preguntas de Historia Sagrada (Religión).

Los últimos ámbitos del cuestionario subrayaban la adscripción de la institución docente y la disciplina a la que debía de responder el admitido.

El aspirante estaba familiarizado con estos formularios y la prueba a resolver no le exigía nivel mayor que la prueba de obtención de Estudios Primarios. Puede que más que una selección, la institución la presentase como una acción de acogida a todos los aspirantes. En la prueba, el corrector encontraría errores de todo tipo, a pesar del poco nivel exigido. Pero el conjunto hacía difícil la reprobación de alguien.

La realización de la prueba suponía que el aspirante era admitido como alumno en el Taller-Escuela «Onésimo Redondo».

Aquellos que la habían superado seguían inscritos en el nivel de Aprendizaje. Los aspirantes reprobados tenían que realizar el curso de Iniciación Profesional en el que se preparaban en este centro para la próxima convocatoria.

También en la convocatoria de ingreso se podían presentar personas mayores de 16 años sin ningún estudio ni titulación previa.

Estas medidas facilitadoras de acceso a los estudios de formación profesional eran indicadoras del afán de potenciar esos estudios por parte del gobierno.

A este respecto, se consideró que la cualificación profesional era el instrumento necesario para transformar una sociedad de economía agraria en una sociedad industrial.

3. El expediente del alumno (Primera Época)

El Centro cuenta en la actualidad con un gran archivo que guarda el expediente de cada alumno. Nosotros centramos la atención en las fechas de los años 1954, 1955 y 1956, como representantes de los inicios de esta institución.

Se nos hace saber que el archivo cambia a lo largo de la historia del centro, pero es fácil descubrir una línea continuadora de la escolaridad en la formación de los jóvenes que decidieron iniciar su «carrera profesional» en las instalaciones del Taller Escuela Onésimo Redondo.

La carátula de cada expediente es de grandes dimensiones y nos presenta la identidad de esta institución con el logotipo de la Organización Sindical y el emblema de la escuela. En segundo término figuran los datos de la filiación del aprendiz, que ocupan la parte central de la portada. Esta afiliación termina con las fechas de comienzo y finalización de estudios, respectivamente.

Por ello, el expediente constituye la historia escolar del interesado a través de un riguroso seguimiento del alumno a lo largo de toda su etapa formativa. Desde el expediente se puede pronosticar el futuro profesional del alumno. A este respecto, la instancia, como documento de apertura, nos resulta reveladora de la época: es de pequeño formato; la configura un texto escrito a máquina donde el alumno aporta sus datos personales, solicitando la realización de los estudios en el Taller Escuela. Hace constar si el cabeza de familia está afiliado a la Organización Sindical. La instancia va dirigida al Sr. Director del Centro. Es el alumno el firmante del documento quien «solicita» el ingreso en la institución. Este procedimiento hace que el alumno adquiera responsabilidades sobre su escolarización no obligatoria.

Así, este documento constituye una declaración sobre el acatamiento disciplinario de la normativa del centro que asegura el normal funcionamiento de la institución al que el alumno deberá someterse y respetar.

Este documento está encabezado con una póliza interna de la formación del partido único que sustenta al gobierno. El timbrado suponía contribuir a su mantenimiento con fines benéficos-sociales de esta mutualidad.

Junto a la instancia, el interesado presentaba el Certificado de Estudios Primarios, que acreditaba el nivel de alfabetización propio de la persona que había aprovechado la cultura social de la época. Quienes no estaban en posesión del documento acreditativo de alfabetización, y a partir de los 14 años, tenían que realizar el curso de Iniciación Profesional y, superado este, se presentarían a la prueba de ingreso. También tendrían esta escolarización previa quienes no superaron el examen de ingreso que daba acceso a los cursos de formación profesional. En estos casos, el Taller Escuela ofertaba el curso Iniciación Profesional.

4. Acceso a los estudios de formación profesional

Esquema de acceso a los estudios

–El esquema pretende ayudar a comprender la apuesta del Estado por los estudios de formación profesional.

–Su accesibilidad es posible desde distintas situaciones del beneficiario.

–El curso de Iniciación Profesional constituirá un espacio de formación común para la etapa de enseñanza y los estudios de formación profesional.

–Todo varón del Estado Español estaba llamado a continuar su formación en estos estudios con independencia de su capacidad intelectual o posibilidad económica.

–En aquella época no se presentó como obligatoria esta enseñanza, sino como una medida de ascenso social de la futura clase obrera alfabetizada.

5. El Cuaderno de Taller-Escuela Onésimo Redondo (Primera Época)

5.1.Introducción

Optamos presentarlo como otro documento acreditativo que forma parte del expediente del alumno. Refleja el proceso escolar del aprendiz en ámbitos importantes de su formación escolar: la capacitación, los aprendizajes, las actitudes y las tareas. En otras palabras, qué tiene que desarrollar (capacidades); frente a una situación problemática (tareas); qué calidad tiene el logro del trabajo presentado (aprendizaje); con qué entrega resolvió la situación planteada (actitud).

Este diseño de actuación orientará toda la escolaridad del alumno y constituye un modelo de formación integral en el que la mayor responsabilidad reside en el discente. El profesor será guía que proporcionará las ayudas necesarias para el mayor aprovechamiento de la tecnología dentro de una concepción formativa que ha de transitar todo el proceso. El registro de datos en los ámbitos explícitos ha de constituir la base de la orientación escolar del interesado, y a las familias, de medio de información sobre el aprovechamiento académico de su hijo, así como las expectativas del centro sobre el futuro del alumno.

Consideramos que el modelo de intervención académico-escolar, a tenor de los contenidos que se enuncian y que prologan el documento de la institución, resulta ejemplarizante y valido en nuestros días.

Por ello, se hace necesario, por nuestra parte, una invitación a la reflexión de los contenidos de los ámbitos formulados que en él encontramos. También subraya la validez del «CUADERNO DE TALLER» para el futuro oficial, ya que sus aspectos avalan su idoneidad y capacitación para ocupar cargos de responsabilidad en el puesto de trabajo.

5.2. Contenidos del Cuaderno de Taller

Ámbitos de Actuación

Cógnito-Operativo
(desarrollo)
Aprendizajes
(cambios)
Valores
(Habituación)
Tareas
(Situaciones a resolver)
Capacidad
Aptitud
Procedimientos
Habilidades
Destrezas
Motricidad fina
Asimilación
Estrategias
Autonomía
Eficacia
Entrega al trabajo
Cumplimiento en las entregas
Acogida de la propuesta
Gusto por el trabajo
Esfuerzo y dedicación
Orden y limpieza
Calidad y acabado del trabajo
Planidad
Escuadración
Medición
Escalas
Croqueado
Preparado de superficies
Calculo
Trazado
Trabajo de modelos
Rotulación

El esquema presenta los ámbitos de actuación del proyecto educativo. Cada uno se determina a través de componentes propios. Todos ellos actúan conjuntamente. Tienen por resultado la formación de la persona.

5.2.1. La habituación

Ese planteamiento aparece sucintamente en el apartado (el aprendiz y el cuaderno de taller).

El primer punto se refiere a «la puntualidad», «el orden» y «la presentación» como méritos más valiosos en la formación del aprendiz.

Todo el texto es un alegato a «estas tres cualidades» (valores). A este respecto, la acción docente-discente prioriza hábitos sobre los contenidos de la formación del aprendiz. Estos y otros valores tienen su espacio en la (hoja de trabajo) y en «el registro de seguimiento del alumno». Exhortan a la entrega al trabajo, la autoexigencia del alumno en el trazado y presentación de la tarea. El apartado lleva implícito el seguimiento e implicación de la familia que aludíamos en nuestra presentación.

Por nuestra parte destacamos su prioridad. A nuestro entender todos los demás aspectos que integran este proyecto de actuación quedan atravesados por el ámbito de valores. Todos los demás son mutables en el tiempo (según la época) o en el lugar (según la institución). No así el mundo de los hábitos. Por otra parte, estos son de tal naturaleza que operan en acción conjunta y con resultado siempre idóneo en cualquier opción que se tome. Tanto en la etapa de aprendizaje como en la vida profesional, la calidad del trabajo es el reflejo más indicativo de la profesionalidad del operario. Constituye un rasgo de la moralidad del trabajador y esta se manifiesta en cualquier tipo de tarea.

5.2.2. La cognición

El segundo apartado está dedicado a la capacitación. Junto con la habituación, conforma el estilo de la persona, del aprendiz y del profesional. En este ámbito intervienen mecanismos mentales con gran autonomía. La interacción de unos y otros tiene por resultado la estructura mental de la persona. La acción docencia-discencia tiene por finalidad el cambio de nuestras estructuras mentales. El cambio lo realiza la persona con el idóneo desarrollo de capacidades. Estas, al ejercitarse, logran el cambio de estructura.

Todos estos procesos explican nuestra eficacia en el trabajo. También inciden en nuestra preferencia por unos trabajos y nuestro recelo por otros (actitudes). Exigen orientación, pero todas las personas debemos procurar ejercitar la mayor parte de las capacidades generales en cualquier tarea recomendada y entender la actitud como dimensión de la especialización.

5.2.3. La acción de seguimiento en los procesos de aprendizaje

El «cuaderno de taller» constituye un compendio de todo el periodo del aprendizaje sobre el área de Tecnología. Como tal, constituirá un expediente acumulativo del proceso del alumno que abarca todo el acontecer del interesado después del ingreso en el centro. Indica la educatividad del alumno en lograr «un hombre concienzudo, metódico y pensador». La primera nota se refiere a la moralidad de la persona. El carácter metódico hace mención a la disciplina del trabajo, al orden como habituación, posibilitando la observancia sobre la aplicación de estrategias eficientes que aseguren una autocapacitación para la comprensión de la metodología científica que sustentan los procesos técnicos y la ciencia en el trabajo que se le ha recomendado. Para ello, la institución dispuso de registros individuales.

Es tarea del Maestro del Taller reflejar la información acerca del alumno de forma diversa, según el ámbito a valorar. Los aspectos de calidad se registraron con criterios de valoración a partir de escalas cualitativas. La cantidad de la tarea presentada se sometía a procesos de puntuación.

Estas modalidades de considerar el aprovechamiento escolar son las que permitirán la acción de asesoramiento al alumno y a sus familias y «ejercer una vigilancia permanente sobre su educación técnica».

5.2.4. Docencia-discencia en torno a «las tareas»

Vamos a trabajar este punto a partir del «croquetado».

Acción docente

  • Realización del croquis en la pizarra.
  • Presentación de la tarea como situación problemática.
  • Exposición y explicación de principios y fundamentos del trabajo.
  • Avance y asesoramiento sobre el procedimiento de ejecución.
  • Plazo de entrega.
  • Explicación y norma de uso de las herramientas y útiles necesarios.

Capacitación discente

  • Comprensión de la situación-problema planteada.
  • Conocimientos sobre la herramienta, su funcionamiento y tratamientos de materiales.
  • Comprensión de los procedimientos y estrategias a seguir. Dominio en la ejecución.
  • Activación de fundamentos y conocimientos previos a aplicar.
  • Conocimientos generales de dibujo.
  • Percepción espacial.
  • Coordinación mano-ojo en la ejecución de la tarea.
  • Habilidades de manipulación fina.
  • Dominio cognitivo sobre la proporcionabilidad y la igualdad de ángulos.

Habituación del discente al trabajo

  • Trabajar la realidad a partir de la representación gráfica.
  • Utilizar adecuadamente las herramientas en la tarea.
  • Aplicar con idoneidad las estrategias de trabajo.
  • Prestar diligencia al trabajo, tanto en el tiempo de entrega como en la calidad.
  • Control temporal del trabajo y respeto a los plazos de entrega.

Seguimiento del alumno a través de la tarea

  • Calificación de la resolución del problema (puntuación).
  • Valoración de la capacitación del alumno (calificación del alumno).
  • Cumplimiento en la ejecución y entrega al trabajo (valoración).
  • Nivel de calidad de la tarea (valoración).
Elementos estructurales de la tarea «croquetado»
Esquema de tarea de croquetado

Preparación a mano alzada del croquis de la pizarra:

  • Exige desarrollo de habilidades finas.
  • Requiere coordinación viso-motora.
  • Exige una visión conceptual del conjunto (fondo) y en relación con la situación de los componentes (formas) adecuadamente para obtener una estructura (dibujo).
  • Necesita hacer uso de símbolos gráficos que sean indicadores de significados.

Utilización de material idóneo para la realización de la tarea:

  • El alumno tiene que conocer las característica del material, principalmente las relacionadas con el rayado (dureza).
  • Empleo de herramientas de trazado y corte necesarias a tenor de la estrategia procedimental y la dureza del material.

Trazado del dibujo (la forma) sobre el material (el fondo):

  • El alumno dispone del utillaje necesario para llevar a cabo esta operación.
  • El alumno hace uso de su capacitación (aptitudes y habilidades) para el mejor trazado posible con menaje de dibujo al respecto.

Ajuste de la tarea:

  • Tareas de corte lograrán la liberación de la forma trabajada.
  • La forma tiene que someterse a operaciones de limado y cepillado hasta lograr el ajuste a la pieza destinada.

5.3. La acción del docente en el seguimiento del alumno a través del cuaderno de Taller

esquema de evaluación y aprendizaje

Proceso de seguimiento

  • El docente dispone de un registro de datos en la lámina del alumno, referidos al ámbito de la actitud frente al trabajo, que valorará por puntuación según «normas del cuaderno».
  • El docente dispone del historial del alumno sobre datos relativos a la capacidad demostrada. La información considera el nivel personal del alumno concreto: qué puede hacer. El alumno tiene su «historia» y «potencial de rendimiento». Estos valores numéricos constituyen la calificación inicial.
  • El docente puntúa la última tarea y hace un análisis de las variaciones.
  • La variabilidad la contrasta con la valoración ponderada correspondiente a la actitud.

6. Una apuesta del Estado por los estudios de Formación Profesional

En la época que fijamos este trabajo (mediados-finales de los años 50) el Ministerio de Educación Nacional articuló medidas para que aquellos titulados en formación profesional que quisieran consolidar y ampliar sus estudios obtuviesen el título de Maestría Industrial en centros oficiales. En los inicios, implantó enseñanzas nocturnas que posibilitaron la asistencia de operarios con jornada doble. Con el tiempo (dentro de los 60), las empresas fueron estableciendo la jornada continuada y de turnos. Muchos operarios contemplaron la posibilidad de compatibilizar estudios y trabajos, aumentar sus expectativas laborales y reconocimiento sociolaboral con estos estudios.

Por su parte, la Rama de la construcción tenía semejantes alicientes. La titulación, y sobre todo el Plan de Estudios, eran medios para alejarse de los puestos de peonaje, tan precarios en empleo, y optar por puestos más seguros en esta dedicación y de mayor reconocimiento sociolaboral, con el título de Oficialía.

Por otra parte, desde este Taller-Escuela se contemplaba la expansión de la ciudad. También era pública y notoria la necesidad de empleados de la construcción que trabajasen con materiales nuevos (ladrillo caravista, materiales de amianto, viguetas de hormigón…) y tuviese capacidad para utilizar la nueva maquinaria y utillaje en la resolución de situaciones técnicas que ellos, los alumnos, estaban estudiando y desarrollando en las enseñanzas de taller. La medida, la nivelación, «la escuadración»… eran operaciones de replanteamiento en toda la obra de fábrica. Las enseñanzas de esta institución estaban orientadas para cubrir esas faenas de albañilería.

Posiblemente, la recientísima edificación de este taller-escuela fuese el mejor ejemplo de obra civil en la que habría merecido la pena participar. Este edificio estaba allí para enseñar y sobre todo formar oficiales con la capacidad necesaria para lograr realizaciones que se ajustasen a un proyecto de arquitectura en la que el operario tenía que interpretar los datos del arquitecto para conseguir cualquier obra de fábrica.

Así pues, en esta época todo acompañaba. Todo resultaba seductor. Era una época de transición socioeconómica que estaba llamando a las puertas de este Taller-Escuela.

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Notas al pie

1 Entiéndase que en ese momento solo existía el Sindicato Vertical, al que todos los trabajadores estaban obligados a afiliarse. Cuando hablamos de derechos, queda entendido que el trabajador le debe fidelidad a la empresa según la mentalidad nacionalsindicalista, cuyas leyes van a favorecer a la empresa.


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